La teoría literaria como ciencia
nueva y moderna se ha desarrollado bajo una serie de conceptos y preceptos,
mejor entendidas como categorías que son las que se manejan para esquematizar
mejor el sistema en el cual se trata de mover la literatura.
En este sentido, el término género es
una categoría de amplio estudio dentro de la ciencia literaria debido a que las
propias exigencias de una sistematización del corpus literario existente
requieren de una organización de todas estas obras, agrupándolas por una serie
de características que prevalezcan sobre la individualidad textual. Es
precisamente éste el caso que vuelve tan complicado la categoría de género,
puesto que las diferentes organizaciones en las cuales se ha tratado de mover
esta sistematización han caído en vacíos inabarcables hasta ahora.
“Introducción a los estudios literarios”:
“La creación literaria es siempre
exteriorización duradera de la belleza por medio de la palabra. Pero dentro de
esta esencial unidad de carácter ofrece variedades que depende de diversos
factores: en primer lugar, el autor se propone unas veces un fin exclusiva o
predominantemente estético, mientras que en otras ocasiones la belleza está al
servicio de fines prácticos o docentes; además, se pueden referir hechos, bien
sean reales, bien imaginarios; presentarlos como acción que se desarrolla ante
los ojos de un público; o dar expansión a lo que se siente y piensa. En segundo
término el medio expresivo empleado –prosa o verso, exposición, narración o
acción representable- tiene exigencias y técnica propias. Finalmente, la
costumbre heredada, la tradición, ha ido fijando los distintos tipos de obras o
géneros literarios”(Rafael Lapesa:
1980)
De esta manera las diferentes
perspectivas han hecho ver que la categoría género es estudiada de diversas
formas llegando a definirla de manera distinta. Pero muchas de estas
definiciones perspectivisadas comparten algunos rasgos afines, aún se está lejos
de materializar concretamente un concepto exacto para esta categoría.
Antecedentes
históricos:
Los géneros literarios no
son, en realidad, más que una clasificación de las obras literarias que se hizo
en la Antigüedad y que se ha consolidado a través de la tradición. En el
siglo IV a.C., Aristóteles en su Poética (335 a.C.), desarrolla una división de
las obras literarias según la diferencia entre medios, objeto y modo de la
imitación. Quedaban así consagradas la lírica, la épica y el drama como los
principales géneros literarios.
Posteriormente se escribieron otras obras en las que igualmente se daba una clasificación de los textos literarios, pero siempre siguiendo los pasos aristotélicos. Así Horacio escribió su epístola a los pisones (13 a.C.), también conocida como arte poética, y Longino su tratado sobre lo sublime, sin grandes variaciones con respecto al modelo del pensador griego. En realidad, toda la teoría de los géneros elaborada en Occidente hasta fechas recientes no es más que una larga glosa de la Poética de Aristóteles.
Posteriormente se escribieron otras obras en las que igualmente se daba una clasificación de los textos literarios, pero siempre siguiendo los pasos aristotélicos. Así Horacio escribió su epístola a los pisones (13 a.C.), también conocida como arte poética, y Longino su tratado sobre lo sublime, sin grandes variaciones con respecto al modelo del pensador griego. En realidad, toda la teoría de los géneros elaborada en Occidente hasta fechas recientes no es más que una larga glosa de la Poética de Aristóteles.
Durante siglos, estos fueron los textos fundamentales para la crítica literaria, sin considerables cambios con respecto a las primeras formulaciones de la Antigüedad. Hay que esperar hasta el siglo XIX para encontrar una nueva obra que adapte los preceptos clásicos a la realidad literaria de su época. Y fue el filósofo alemán Hegel (1832) quien hizo una redefinición de la tríada genérica aristotélica, dividiendo las obras literarias según una clasificación dialéctica de los modos de representación literaria de la realidad: subjetiva (tesis lírica), objetiva (antítesis épica) y mixta (síntesis dramática).
Pero, por diversas razones ha seguido siendo la teoría de los géneros de Aristóteles la comúnmente aceptada como válida por toda la crítica literaria hasta nuestros días, a pesar de varios intentos de redefinición de los géneros que no han llegado a tener la suficiente acogida entre el sector crítico y académico.La teoría clásica, a pesar de sus múltiples limitaciones, no debe ser anulada.
“El conocimiento del sistema de géneros, y no su
ignorancia, estimula a superar o modificar los modelos o esquemas
tradicionales. Sólo el conocimiento de lo que existe en determinado campo de la
técnica permite transformar la realidad. No se puede avanzar en un campo que se
desconoce. El estudio de los modelos de géneros del pasado es el mejor
instrumento para progresar en la experimentación renovadora del discurso... No
se puede innovar si se ignora lo que se ha hecho antes en la materia objeto de
estudio”. (José María Casasús 1991: 92)
Se piensa en un replanteamiento de la
teoría de los géneros para adaptarla a las nuevas realidades que van surgiendo
o, como en el caso de la literatura de viajes, de esas realidades que, por unas
u otras razones, no han sido consideradas con la debida apreciación.
Los géneros literarios al igual que el arte, se van constantemente renovando; es decir, se van actualizando a través del tiempo, mediante la cultura que va adquiriendo el lector.
Los géneros literarios al igual que el arte, se van constantemente renovando; es decir, se van actualizando a través del tiempo, mediante la cultura que va adquiriendo el lector.
